Los estragos de 4,9 millones de barriles de petróleo en el Golfo

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El 20 de abril de este año, cuando la plataforma petrolera Deepwater Horizon explotó y el crudo empezó a buscar su espacio en el mar, comenzó lo que ahora se considera el peor derrame petrolero de la historia de Estados Unidos, con un resultado de casi 5 millones de barriles de crudo derramados.

El cierre del pozo, ubicado a 5.490 metros bajo el nivel del mar, es solo el primer paso de las acciones previstas para, en lo posible, remediar esta catástrofe ecológica. El siguiente es analizar los impactos ambientales que ocasionó el derrame de 780 millones de litros de petróleo.

El hecho ha causado que, solo desde el 26 de junio, 135 nidos de tortugas marinas hayan tenido que ser reubicados en las playas de Alabama y Misisipi, y una instalación con las seguridades respectivas en la península de Florida, para evitar ser alcanzados por la mancha de aceite. El grupo de conservación de tortugas FedEx transporta los huevos a más de 804 kilómetros para lograr la mínima vibración y el control de temperatura.

Ante la situación, la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA, por sus siglas en inglés), de Estados Unidos, mantiene en su sitio web reportes sobre el estado del aire, agua, sedimentos y desperdicios del Golfo de México, que han afectado directamente a los estados Alabama, Florida, Luisiana, Misisipí y Texas. Seguir leyendo Los estragos de 4,9 millones de barriles de petróleo en el Golfo

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África considera sus extensiones de selva para créditos C02

Habitan una parte contaminada de la principal ciudad de Costa de Marfil, con poco empleo y una población en aumento, pero los residentes de los barrios pobres de Abidjan disponen de un inusual respiro: una extensión inmaculada de selva.

Desde sus chozas de madera y casas de concreto sin pintar junto a la autopista en el extremo del Parque Nacional de Banco, los millones que viven al norte de Abidjan no necesitan lección alguna sobre su valor.

Este bosque es algo maravilloso”, dijo el operario textil Sebastien Coulibaly, de 35 años, frente a la altísima masa verde de vides y árboles en forma de brócolis.

“Nos ayuda a respirar mejor, vivimos con tranquilidad gracias a él. A veces llevamos a nuestros hijos a pasear allí. Debemos protegerlo, porque nuestro planeta no será nada sin nuestros bosques”, expresó.

La industria maderera, la agricultura y el conflicto armado todavía amenazan a las junglas de Africa, que incluyen la Cuenca del Congo, la segunda mayor en el mundo después del Amazonas, pero los analistas conservan las esperanzas.

Un nuevo estudio global sobre la tala ilegal por parte del grupo de expertos Chatham House de Londres indicó que desde el 2002 la actividad se había reducido a la mitad en Camerún, en una disminución dos veces el promedio global. Seguir leyendo África considera sus extensiones de selva para créditos C02