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La verdad de las aguas saborizadas:con más sabor pero no más saludables

Como sabemos el beber agua sin esperar a tener sed nos trae numerosos beneficios. Una buena hidratación es esencial para el buen funcionamiento orgánico, en especial en los días de calor.

Gracias a esto ahora se venden cantidades increíbles de agua embotellada , y la creciente preocupación por las calorías de los refrescos ha llevado a la industria alimentaria a innovar en la formulación de aguas y bebidas. El resultado son productos refrescantes con agua y aditivos aromatizantes, edulcorantes y/o extractos de plantas, que asociamos con supuestas acciones saludables.

¿Aguas funcionales?

Un alimento se considera funcional cuando, además de destacar por sus propiedades nutritivas, contiene ciertos elementos cuyo consumo diario en una dieta equilibrada contribuye a mantener o mejorar el estado de salud y bienestar.

Algunas marcas de aguas y bebidas refrescantes han tratado de aprovechar esta oportunidad potencial de mercado para transformar la composición de sus productos y ofrecer nuevas propuestas. El resultado son las bebidas aromatizadas compuestas en su mayoría por agua (entre el 99,2% y el 99,7%), a las que se añade una nimia, aunque variada, cantidad de aditivos (acidulantes, edulcorantes, conservantes, saborizantes y aromatizantes) o de extractos de plantas como el té verde, el ginseng, etc.

Al leer los enunciados o lista de ingredientes de estos productos, asociamos que su consumo nos va  a aportar los beneficios de los extractos de las plantas añadidas, como la capacidad antioxidante del té o excitante del ginseng. Sin embargo, la cantidad añadida al agua de bebida es tan insignificante, que no se puede esperar que redunde en beneficios sobresalientes tras su ingesta, más allá de la pura y consabida hidratación.

Por el momento, los aditivos variados que se añaden a las aguas minerales envasadas no consiguen otro fin que el de vender el producto como una bebida refrescante con un regusto dulce y un sabor tal vez más apetecible (manzana, mandarina, naranja, melocotón), que sirva de estímulo para su consumo entre los usuarios reticentes a beber agua. No obstante, estos aditivos, superfluos para el organismo, favorecen que la persona se acostumbre a un sabor dulce exagerado. Esto explicaría la falta de apetencia por el agua y su inclinación por los zumos o los refrescos, más dulces pero menos adecuados para calmar la sed.

Entonces llegamos a la conclusión que siempre será mejor lo natural, consume agua  de la llave!, si, del grifo de tu casa… así te hidrataras naturalmente y no contaminaras al planeta con tanto embase plástico….

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