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Agricultura urbana, más cerca del sol

Maya Donelson, ayudada por hijos de sus vecinos, cuida el jardín sembrado en el techo de la Iglesia Glide Memorial en San Francisco, California. Muchos de los productos sirven para alimentar a la misma comunidad.

Este verano, Tony Tomelden espera preparar Bloody Marys en Pug, en Washington, D.C., con tomates y chiles cultivados encima del bar, gracias a los incentivos municipales para los techos verdes.

Tomelden, el principal propietario de Pug, dice que está sembrando un jardín para aprovechar los subsidios fiscales que ofrece el ayuntamiento en su barrio si cubre su techo con plantas.

“Si desde mi esquina puedo hacer algo por el ambiente, parece algo razonable de hacer”, dijo. “Además, puedo ahorrar dinero en tomates”.

No habrá Bloody Marys en la escuela pública número seis en el Upper East Side, pero se sembrarán vegetales y hierbas para la cafetería en una tercera parte de su azotea la próxima primavera. La escuela está utilizando cerca de 950.000 dólares en fondos municipales que había separado, y los padres y exalumnos están aportando casi medio millón de dólares más.

“Para los niños, es emocionante cultivar algo comestible”, comentó Lauren Fontana, la directora de la escuela.

Están surgiendo hábitats elevados en el panorama urbano de Estados Unidos, llenos de promesas de tomates jugosos, fresitas alpinas y el perfume embriagador de la albahaca y la lavanda. Muy por encima del ruido y la suciedad de las calles citadinas, los jardineros cultivan frutas y vegetales. Algunos simplemente están encontrando los placeres de los jardines traseros a varios pisos de altura, otros lo hacen por el ambiente, y algunos porque saben que se venden bien los comestibles locales.

Los habitantes de las urbes han cultivado desde hace tiempo tomates en macetas en las azoteas de los edificios. Sin embargo, cultivar en el cielo es un acontecimiento relativamente reciente en el movimiento de los techos verdes, en el que se ha animado a los propietarios a remplazar el asfalto con plantas, con frecuencia sólo con cactus, para reducir el escurrimiento de agua, aislar los edificios y moderar el calor urbano.

Un sondeo hecho por Techos Verdes para Ciudades Saludables, que representa a compañías que crean Azoteas Verdes, encontró que aumentó la cantidad de proyectos en los que sus miembros habían trabajado en Estados Unidos en más de 35 por ciento el año pasado. En total, los techos verdes establecidos el año pasado cubren de más de medio millón a poco menos del millón de metros cuadrados, declaró la organización.

Los incentivos fiscales han acelerado el establecimiento de techos verdes, en particular en Chicago, donde se han alentado por casi una década. El chef Rick Bayless de esa ciudad usa tomates y chiles que cultiva encima de su restaurante Frontera Grill para preparar su Salsa Techo.

El estado de Nueva York tiene subsidios tanto para los techos con cactus distribuidos sobre una delgada capa de tierra, como para plantas comestibles que cubran una superficie menor. La propuesta para reformar la reducción fiscal en la Ciudad de Nueva York para algunos proyectos en azoteas incluye a los verdes. No obstante, la mayoría de los jardineros de techos no lo es por el dinero.

Peter Bergold gusta de la temporada de verano para sembrar productos en los techos verdes que muchos municipios estadounidenses promueven en sus ciudades.

Después de que la asociación de condóminos en el Lower East Side restauró la azotea de 93 metros cuadrados del edificio de seis pisos sin elevador, Paula Crossfield persuadió a sus compañeros del consejo de administración para que gastaran tres mil dólares en hacer un huerto de 37 metros cuadrados allí. Hicieron macetones y pavimentaron una parte para que la gente caminara fácilmente entre ellos.

Crossfield, editora administrativa del blog sobre agricultura sustentable Civil Eats, pagó las semillas y recogerá la cosecha que compartirá con sus vecinos. (Ella y su esposo viven en el último piso.)

En el proceso, estima que cargó una tercera parte de los 680 kilogramos de tierra que compraron y colocaron en los macetones.

“Mi decisión de empezar un huerto es una extensión de mi trabajo”, dijo Crossfield. “Cultivar mi propia comida me ayuda a entender mejor aquello sobre lo que escribo: cómo llegan nuestros alimentos a la mesa, las dificultades que eso conlleva”. No todo se trata de políticas públicas sobre agricultura, agregó.

“Lo esencial”, comentó, “es que albergo un deseo secreto de ser una agricultora, y mi forma de hacerlo es usando lo que tengo, que es un techo”.

Recientemente, Crossfield trasplantó a la azotea retoños que tenía en su departamento: calabaza italiana, lechuga hoja de roble, col de bruselas, calabaza cidra, sandía, acelga arcoíris, pepino, berro, caléndula, girasol, amaranto, jitomate y hierbas.

Proyecto conjunto

En el distrito Tenderloin de San Francisco, Maya Donelson llenó macetones con vegetales en una superficie de 85 metros cuadrados en el techo de la iglesia Glide Memorial. En los dos últimos años, ha manejado el Proyecto Pastizal en el Techo en el Centro Glide de la iglesia, que brinda servicios sociales al vecindario.

Los alimentos son para los voluntarios y niños del centro que viven en el barrio y trabajan en el huerto un día a la semana y aprenden a cocinar lo que cultivan.

“Nunca he tenido un niño que no haya querido ensuciarse las manos”, comentó Daonelson, quien estudió Arquitectura y Diseño Ambiental. “Están dispuestos a probar cualquier cosa si la ven crecer y la sacan de la tierra. Hicimos jugos de zanahoria morada y los chicos se lo tomaron”.

Sustainable South Bronx, una organización ambientalista sin fines de lucro, dijo que ayudará al bachillerato Alfred E. Smith en el distrito municipal del Bronx de la Ciudad de Nueva York a plantar un huerto en la azotea y ha ayudado a una compañía en otro barrio del Bronx a colocar sembradíos de fresas en sus techos. (Al dueño le gustan las fresas, dijo un directivo de la organización.)

Uno de los proyectos más ambiciosos es una granja de 560 metros cuadrados en una azotea en Greenpoint, Brooklyn, en la que se cultivarán alimentos para restaurantes y tiendas locales.

Ben Flanner, originario de Wisconsin, al que le practicaron un trasplante y administra ese proyecto, dijo que le fascinó la agricultura orgánica y se dio a la tarea de ser aprendiz en una granja rural, pero después cambió de opinión.

“Quería cultivar pero no quería dejar la ciudad”, explicó.

Flanner tuvo suerte de encontrar una compañía con conciencia ambientalista -Broadway Stages que hace escenografías e iluminación- que quería un techo verde en uno de sus edificios. Pagó por la preparación de la azotea y estuvo de acuerdo en dejarlo cultiva alimentos. Flanner y su socia Annie Novak plantaron, y podrán quedarse con todas las ganancias de sus vegetales orgánicos.

“La gente toca a mi puerta para comprar mis cosas”, manifestó. Andrew Tarlow, un socio en cuatro restaurantes cercanos, incluido el Marlow & Sons, estuvo de acuerdo en comprar cualquier cosa que cultive Flanner.

Costo relativamente aceptable
Preparar la azotea cuesta seis mil dólares, según Lisa Goode, quien, junto con su esposo Chris, es dueña de Goode Green, una compañía que diseña huertos en techos. Hay al menos mil retoños plantados en 16 arriates, cada uno de unos 18 metros de longitud.

“Un techo más chico costaría más por pie cuadrado”, explicó. Los costos del huerto propiamente dicho de Flanner fueron de menos de dos mil dólares, pero Goode dijo que requerirá más de una azotea para ganarse la vida.

“Este es una especie de proyecto piloto para ver si puede llegar a ser un modelo de negocio viable porque no va a ganar ningún dinero con éste”, señaló. “Si logramos que el dueño haga más techos, entonces él podrá tener ganancias”.

Sin embargo, los jardineros de techos también tienen que pensar en los vientos que pueden derribar los tallos tiernos. Y mientras que el calor concentrado en la parte superior de los edificios urbanos puede ayudar a madurar los jitomates, también significa riego más frecuente, aunque implique acarrear agua en cubetas por las escaleras.

Aun cuando los jardines en los techos se remontan hasta por lo menos los Jardines Colgantes de Babilonia, el movimiento de techos verdes moderno se ha abierto paso en esta ciudad desde Europa, donde hace años las políticas gubernamentales han alentado o exigido techos verdes.

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Un comentario sobre “Agricultura urbana, más cerca del sol

  1. MUY BENEFICO PARA EL CUIDADO DE NUESTRO, PLANETA, Y ADEMAS PODEMOS CONSUMIR LO QUE CULTIVAMOS. MI ESPOSO Y YO YA ESTAMOS CONSTRUYENDO UNO.

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